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en Vida

Récord de visitantes, récord de ausencias

Avatar de Desconocido por Ruggero De Ceglie · 21 abril, 2026

Querido lector, este verano he vuelto a mi ciudad y he tardado veinte minutos en cruzar una calle que cruzaba en tres. No me quejo por deporte: es un dato. Y en esos diecisiete minutos de diferencia cabe entero el asunto del que quiero hablarte, que no es el turismo, sino lo que hemos decidido hacer con él.

Nadie odia al turista (aunque lo parezca)

Vamos a quitarnos esto de en medio, porque es la trampa favorita del debate. El señor holandés que se hace una foto con la catedral no es el problema. Ese señor ha ahorrado once meses, viene a pasarlo bien y se gasta el dinero aquí. Bendito sea.

El problema no es él. El problema es que su alojamiento era antes el piso de alguien, que el bar donde desayuna dejó de vender pan para vender brunch, y que el autobús que él coge para ir a la playa es el mismo que ella necesita para ir a trabajar. El turista no ha echado a nadie. Lo han echado con el turista de excusa, que no es lo mismo.

La cuenta que nunca sale entera

Cada año nos dan la cifra buena, la de los millones de visitantes, con esa alegría de rueda de prensa. Nunca nos dan la otra columna:

  • Cuántas viviendas salieron del alquiler residencial y entraron en el de temporada.
  • Cuánto ha subido la cesta de la compra en el barrio donde ahora todo tiene carta en inglés.
  • Cuántos de esos empleos duran más de cuatro meses.
  • Cuánta agua consume una piscina en agosto en una comunidad con restricciones.

Son datos que existen. No se publican con la misma alegría, eso es todo. Y una cuenta a la que le falta una columna no es una cuenta: es un folleto.

Cuando una ciudad solo sabe medir cuánta gente entra, y nunca cuánta se ha tenido que ir, es que ha dejado de ser una ciudad para ser un producto.

En resumen, querido lector

Vivir del turismo no es ninguna vergüenza; medio mundo lo hace. La vergüenza es haberlo convertido en monocultivo y llamarlo modelo. Un monocultivo es fantástico hasta el año en que falla la cosecha, y entonces descubres que has desmontado todo lo demás para hacerle sitio.

Mientras tanto seguiremos celebrando el récord de visitantes cada temporada, como quien celebra el récord de comensales sin mirar cuánta comida queda en la despensa.

Bienvenidos a España. Por favor, no toquen nada, que aún vive gente aquí.

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