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Ochenta y tres mil personas, no un argumento

Avatar de Desconocido por Ruggero De Ceglie · 14 agosto, 2026

Querido lector, llevamos dos semanas discutiendo sobre Ceuta y he hecho un experimento sencillo: he contado, en las tertulias y en las portadas, cuántas veces sale un ceutí hablando de su vida. No de su indignación, que eso vende. De su vida: del colegio de su hijo, de la cita del ambulatorio, del turno de su trabajo.

Muy pocas. Prácticamente ninguna. Y ahí es donde quiero pararme hoy, porque me parece que hemos convertido a ochenta y tres mil personas en el decorado de una discusión que va de otra cosa.

La ciudad que se usa y no se escucha

Ceuta lleva quince días siendo un argumento. Para unos es la prueba de que las fronteras están abiertas; para otros, de que Europa es insolidaria; para los de más allá, de que el Gobierno es un desastre o de que la oposición es una carroñera. Todos han visitado la ciudad. Ninguno parece haberla escuchado.

Mientras tanto, quien vive allí lleva desde el 30 de julio con esto:

  • Unos servicios sanitarios dimensionados para una ciudad mediana atendiendo a una población que se ha duplicado de golpe.
  • Unos colegios que en septiembre tendrán que escolarizar a menores que nadie ha censado todavía.
  • Unos comercios que dependen del verano y llevan quince días de verano perdido.
  • Y una policía local que ni se ha duplicado ni va a duplicarse, porque los agentes no salen de un cajón.

Nada de eso se arregla con un comunicado. Y nada de eso, curiosamente, ha ocupado ni la décima parte del tiempo de antena que ha ocupado el debate sobre quién tiene la culpa.

Dos maneras de no mirar

Y aquí, como casi siempre, hay dos formas simétricas de escurrir el bulto, y las dos me parecen igual de cómodas.

La primera consiste en hablar solo de fronteras y soberanía, y no mencionar jamás que en esa ciudad hay veinte mil personas, muchas de ellas críos, durmiendo donde pueden. La segunda consiste en hablar solo de acogida y derechos humanos, y no mencionar jamás que hay ochenta y tres mil vecinos cuyos servicios públicos han reventado y a los que nadie ha preguntado nada.

Las dos posturas comparten algo: te ahorran el problema real, que es material, aburrido y carísimo. Camas, médicos, plazas escolares, dinero y un plan. Nada de eso cabe en un tuit ni luce en un plató.

Una crisis se mide en camas, en médicos y en plazas escolares. Todo lo demás que estamos oyendo estas dos semanas es entretenimiento.

En resumen, querido lector

Dentro de dos semanas esto habrá bajado de portada. En septiembre habrá comparecencias, y en octubre ya nadie se acordará salvo la gente que vive allí, que seguirá exactamente igual porque los problemas materiales no se disuelven cuando se apaga la cámara.

Así que apunta la fecha de hoy, 14 de agosto, y ponte un recordatorio para dentro de seis meses. Comprueba entonces cuántas plazas de acogida se crearon, cuántos sanitarios se contrataron y cuánto dinero llegó de verdad. Ese número, y no el ruido de estas dos semanas, será la única nota que merezca este Gobierno.

A los de Ceuta: sois ochenta y tres mil, no un argumento. Aunque llevéis quince días siendo lo segundo.

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