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El titular ya no resume: recauda

Avatar de Desconocido por Astro Lopitecus · 19 marzo, 2026

Yo pincho. Pincho porque el titular me ha prometido algo y yo, a mis años, sigo teniendo la curiosidad intacta y el criterio de vacaciones. Pincho en «lo que hizo después te sorprenderá», pincho en «los expertos avisan», pincho en «la razón por la que deberías dejar de hacer esto». Y siempre, invariablemente, llego al mismo sitio: un texto de cuatro párrafos que no responde a la pregunta del titular porque el titular no era una pregunta, era un cepo.

El titular ya no resume: recauda

Durante un siglo largo, un titular servía para que supieras de qué iba la noticia sin leerla. Era un servicio al lector, casi un acto de cortesía. Hoy hace justo lo contrario: está diseñado para que no puedas saber de qué va sin entrar. Se llama curiosity gap, brecha de curiosidad, y suena mucho mejor que su nombre honesto, que sería «tomadura de pelo con hipervínculo».

  • «Los expertos avisan»: un señor lo dijo en un pódcast.
  • «Se dispara»: ha subido un dos por ciento.
  • «Podría»: no va a pasar, pero así no nos desmienten.
  • «La foto que lo cambia todo»: no cambia nada, pero es vertical y pesa poco.
  • «Adiós a…»: nadie se ha ido a ninguna parte.

El que lo escribe tampoco es feliz

Y conste que no le echo la culpa al que teclea. Detrás de ese titular hay un chaval con un contrato de risa y un panel que le marca cuántas visitas lleva hoy, en tiempo real, como un contador de gasolinera. Si baja, le llaman. No le pagan por informarte: le pagan por que entres. Y hará lo que haga falta, porque tiene alquiler.

El problema no es el redactor. El problema es que hemos montado un negocio donde el ingreso llega por el clic y no por la lectura. Y lo que se premia, se repite. Siempre.

Cuando el dinero entra por el clic y no por la lectura, el titular deja de ser un resumen y pasa a ser un anzuelo. Todo lo demás viene solo.

Y así llevamos años, alimentando con nuestra curiosidad una máquina que nos devuelve cada vez menos. No hay conspiración. Hay un modelo de ingresos, que es peor, porque a las conspiraciones se las puede desmontar y a un modelo de ingresos hay que cambiarlo entero.

Así que ahí va lo único práctico que se me ocurre, y no cuesta dinero: lee el titular y no pinches. Espera un día. Si la cosa era importante, seguirá ahí mañana y encima explicada. Si ha desaparecido, ya sabes lo que era. Aguanta. Compara. Y si algo te indigna en tres segundos, desconfía: ese es exactamente el tiempo que costaba fabricarlo.

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