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Aguanta veinte días y el asunto muere solo

Avatar de Desconocido por Astro Lopitecus · 18 julio, 2026

Lo he vuelto a ver esta semana y ya no me sorprende, que es lo peor que me puede pasar. Un asunto que hace un año ocupaba portadas, tertulias y manifestaciones ha cumplido su aniversario, ha generado exactamente un reportaje de recuerdo, y ha vuelto al cajón hasta el año que viene. Doce meses de silencio, veinticuatro horas de conmemoración, y otra vez a dormir.

El aniversario como sustituto del seguimiento

Aquí hay un cambio de oficio que casi nadie ha señalado y que a mí me parece grave. Antes, cuando un periódico se ocupaba de algo, se ocupaba hasta el final: hasta la sentencia, hasta la indemnización, hasta que alguien devolvía el dinero o no lo devolvía. Eso costaba tiempo, costaba dinero y no daba tráfico. Se llamaba seguimiento.

Lo hemos sustituido por el aniversario, que es infinitamente más barato: se escribe en una tarde, se ilustra con la foto de archivo, se le pone «un año después» en el titular y listo. Da la sensación de memoria sin el trabajo de la memoria.

  • Día 1: cobertura masiva, directos, indignación general.
  • Día 4: primeras dimisiones o primeras negativas a dimitir.
  • Día 20: el asunto sale de portada. Empieza el silencio.
  • Día 30 al 364: nada. Aquí es donde ocurre todo lo importante, y no lo cuenta nadie.
  • Día 365: «Un año después». Reportaje, foto de archivo, y a cerrar.

El día 30 al 364 es donde vive la impunidad

Porque el que quiere que un asunto muera no necesita censurar nada. Solo necesita aguantar veinte días. Nada más. Veinte días de perfil bajo, de «se está estudiando», de «no procede hacer valoraciones», y a partir del veintiuno el asunto se lo lleva la corriente, no porque haya sido resuelto, sino porque ha aparecido otro más nuevo.

Y lo saben. Claro que lo saben. Llevan décadas midiéndolo. Por eso la respuesta institucional a cualquier escándalo consiste, básicamente, en ganar tiempo con buenas maneras.

Ya no hace falta tapar nada. Basta con aguantar tres semanas: la actualidad se encarga sola del resto, y encima gratis.

Yo tengo una libreta. Suena a viejo porque lo es y porque yo también. Apunto el asunto, la fecha y lo que prometieron. Y de vez en cuando la abro y compruebo. No la publico ni la enseño; me sirve a mí, para no dejarme llevar por la corriente y para no fingir que recuerdo lo que en realidad he olvidado.

Hazte tú una si quieres, que es gratis. Apunta la promesa y la fecha. Vuelve a los seis meses. Comprueba. No hace falta que grites: basta con que no se te olvide. Es lo único que ellos no pueden controlar.

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