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Vuelva usted en septiembre

Avatar de Desconocido por Ruggero De Ceglie · 7 julio, 2026

Querido lector, esto lo escribo a mediados de julio con un objetivo modesto: dejar constancia. Dentro de dos semanas, este país cerrará. No parcialmente, no por turnos. Cerrará. Y volverá a abrir, con suerte, el 1 de septiembre por la tarde, de mal humor y con la mesa llena.

«Vuelva usted en septiembre»

Larra escribió su «Vuelva usted mañana» en 1833 y sigue siendo el mejor reportaje de actualidad publicado en España. Lo único que hemos aportado en casi dos siglos es una mejora en el plazo: donde él encontraba un mañana, nosotros hemos construido un mes entero.

Y que quede claro de entrada, no vaya a haber malentendidos: el problema no son las vacaciones. Las vacaciones son una conquista magnífica y quien las tenga que las disfrute. El problema es otro, y es específicamente español: la costumbre de parar el reloj para todo lo que no sea la costa.

Lo que se puede posponer y lo que no

Porque hay cosas que efectivamente pueden esperar a septiembre. Un expediente, una reunión, una reforma del cuarto de baño. Perfecto. Y hay otras que no:

  • Los incendios, que tienen la mala educación de declararse en agosto.
  • Las urgencias de un hospital con la mitad de la plantilla de permiso y sin sustituir.
  • Una ola de calor, que no consulta el calendario laboral.
  • Y cualquier cosa imprevista que se le ocurra pasar a un país con costa, frontera y vecinos.

Todo eso ocurre igual. Lo que no ocurre es que haya nadie en el despacho donde se decide qué hacer al respecto.

Un país no se define por lo que hace cuando todo va bien. Se define por quién queda de guardia el 15 de agosto.

En resumen, querido lector

Lo llamativo no es que descansemos. Lo llamativo es la fe. La fe sincera, casi conmovedora, en que durante cuatro semanas no va a pasar nada digno de mención, porque históricamente nunca ha pasado nada en agosto, salvo unas cuantas de las cosas más gordas que le han ocurrido a este país.

Yo, por si acaso, tomo nota ahora. Que luego en septiembre viene la sorpresa general, las comparecencias, el «nadie podía preverlo» y la cara de circunstancias. Y a mí la cara de circunstancias me la sé de memoria.

Felices vacaciones a todos. Ojalá no haga falta nadie.

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