Cataluña o Catalunya es una región situada en el noreste de España. El nombre de Cataluña, aunque no se sabe con certeza, es más que probable que provenga del término castlà, un vocablo derivado de los términos franceses chastelain y châtelain, que era la forma de llamar al gobernador de un castillo. El tiempo y el uso harían que la palabra evolucionara en las formas latinas Catalonia y Catalunia.

Podríamos decir que Cataluña, nació en el 878 d.C. cuando Wilfredo el Velloso rompió el vasallaje con Aquisgrán y agrupó los condados de Urgel, Barcelona, Belasú, Gerona y Cerdaña, creando por tanto, los tan famosos Condados Catalanes. Por aquel entonces, esos territorios ya eran conocidos como Marca Hispánica o Hispania en la Europa civilizada.
Los descendientes de Wilfredo el Velloso fueron condes de Barcelona, nunca reyes ni duques de Cataluña. Sí, es cierto que fueron totalmente independientes hasta el año 1162 d.C., cuando murió Ramón Berenguer IV. A partir de entonces, el condado de Barcelona se integró en la Corona de Aragón bajo el monarca Alfonso II, hijo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y de Petronila, reina de Aragón. Es decir, el Condado de Barcelona pasó a formar parte del Reino de Aragón, y no Aragón pasó a formar parte de un inexistente Reino de Cataluña, como algunos indigentes mentales quieren hacernos creer. Sí, podemos hablar de unión dinástica, pero no de la creación de un reino o de una corona catalano-aragonesa.

Con la expansión de la reconquista Jaime I el Conquistador, incorporó a su corona los reinos islámicos de Mallorca en 1232 y de Valencia en 1238, con lo que la Corona de Aragón pasó constituirse con los actuales territorios de Aragón, Cataluña, Valencia, Islas Baleares y algunos otros territorios en el mediterráneo. Lo que hoy algunos se empeñan en llamar Países Catalanes no fue más que posesiones de la Corona de Aragón y nunca catalanas per se.
En el 1410 d.C., con la muerte del rey Martín I el Humano, quedó extinguida la dinastía catalano-aragonesa. La crisis sucesoria quedó solucionada con el Compromiso de Caspe de 1412. Como consecuencia de este pacto, la corona de Aragón fue otorgada a Fernando I de Antequera, de la casa Trástamara y de sangre castellana. Esto ocurrió hasta el año de gracia de 1474, cuando los reyes católicos Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, se casaban y comenzaban la unión de las dos coronas para el resto de la historia y dando lugar a la Monarquía Hispánica o simplemente España.

Más adelante, concretamente en 1714, Barcelona era un pueblo de 37 mil habitantes, mientras que Cádiz, Sevilla o Bilbao eran ciudades que duplicaban en habitantes y riqueza a Barcelona. El comercio de Indias estaba monopolizado por los puertos del antiguo Reino de Castilla y Cataluña era una de las regiones más pobres de España.
El denostado Borbón, Felipe V el Animoso, cambió el destino de las mercaderías al puerto de Barcelona, los puertos atlánticos se empobrecieron y Barcelona tuvo un florecimiento ecónomico y un despunte población absolutamente increíbles. En prácticamente 50 años, cuadruplicó su población; a finales del siglo XVIII, tenía 130 mil habitantes y toda Cataluña emergió de la pobreza.
El Rey puso el comercio de esclavos en manos de la burguesía catalana, bajo régimen de monopolio. Los ingentes beneficios de este comercio sirvieron para crear la industria textil catalana. Durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, el rey protegió a la incipiente y poco competitiva industria textil catalana, aplicando aranceles aduaneros exorbitantes a los paños ingleses y flamencos. Eso originó que a la lana y al trigo castellanos que se exportaban a Holanda e Inglaterra les aplicasen los mismos aranceles y dejaran de venderse. Los catalanes compraban el trigo y la lana más baratos y los castellanos compraban los paños más caros. El resultado fue un empobrecimiento de Castilla y un enriquecimiento de Cataluña.
Después de la guerra civil, el Plan de Desarrollo de Franco invirtió el 40% del dinero del INI (Instituto Nacional de Industria) en Cataluña, con la factoría SEAT a la cabeza, el 20% en el País Vasco y otro 20% en Madrid. El resto, otro 20%, lo invirtió en el resto de España. El despegue económico de estas zonas fue rápido; el resto de España siguió en la miseria.
Así que, si tan malos eran los Borbones y Franco… ¿cómo es que beneficiaron tanto a Barcelona, y por ende, a todo el resto de Cataluña?
Algo falla y aquí el que dice que le roban es el que ha robado.

Ha robado y sigue robando. Cómo bien se apunta, el 80% va para Madrid, Cataluña y el país Vasco. Al resto que nos jodan. Nos tenemos que matar por las sobras. Menospreciando a la mayoría del país no se sale adelante.
Solo hay que darse un paseo por Barcelona para darse cuenta de la poca historia que tiene. Durante el siglo XIV el tan querido centro de poder del separatismo catalanuflo apenas era un pueblo de pescadores mientras Valencia vivía su siglo de oro. Los que mas critican a los borbones y a Franco son los que mas agradecidos tendrian que estarles.