Archivo

La Cripta de las Vergüenzas, ordenadas por fecha y custodiadas por el Santo Patrón del “yo no sabía”.

Has llegado al depósito oficial de hemeroteca: un pasillo largo, con eco, donde cada entrada duerme con su titular puesto, esperando a que alguien vuelva a abrir la puerta y diga: “¿cómo era aquello?”. Aquí no hay magia, hay registro. No hay redención, hay fechas. Y si algún artículo te parece exagerado, recuerda la norma de esta casa: a veces la realidad viene ya escrita en clave de sainete y nosotros solo la encuadernamos.

Pasa, rebusca, y no te asustes si oyes crujir el suelo. No es el edificio: es la dignidad intentando escapar por debajo de las páginas.

El archivo no perdona. Solo ordena.